1. • El proyecto forma parte de un plan para reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera
2. • Estocolmo quiere asumir el liderazgo del tránsito mundial a las energías renovables
EL PERIÓDICO
ESTOCOLMO
Uno de los habitualmente ejemplares países nórdicos, Suecia, ha decidido pisar a fondo el acelerador en el tema del tránsito a las energías limpias, y para dejar claro que va a llegar más lejos que nadie ha puesto fecha de caducidad a uno de los inventos más contaminantes: el coche de gasolina. Los ministros de Medio Ambiente, Andreas Carlgren, e Industria, Maud Olofsson, comparecieron ante la prensa para dar más detalles de un plan que el Gobierno ya había puesto sobre la mesa --al menos como declaración de intenciones--, y sentenciaron que en el 2030 ningún coche de los que circulen por Suecia podrá usar combustibles fósiles derivados del petróleo. Eso es en poco más de dos décadas.
El primer anuncio en este sentido tuvo lugar en noviembre, y de manera más bien informal; se dijo entonces que la fecha límite sería el 2025, lo que dejaba tan poco margen para los obligatorios cambios --empezando por los que deben hacer las dos grandes empresas automotrices del país, Volvo y Saab-- que el Gobierno se ha visto obligado a dar otros cinco años. Y aun así el debate sigue, sobre todo porque las dos compañías, como era de esperar, no lo ven demasiado claro. La portavoz de Saab en Suecia, Anna Petré, dijo hace unas semanas que sería "burdo por parte del Gobierno" sacar adelante esta y otras medidas en plena crisis, justo cuando ambas empresas están negociando un paquete de ayudas del Estado que les permitirán mantener su producción en el territorio sueco.
¿A qué otras medidas se refiere? A las que hacen que el plan gubernamental haya sido calificado por el titular de Industria como "el más ambicioso del mundo" en términos de promoción de las nuevas energías. Para hablar claramente, la erradicación del coche de gasolina será la guinda del pastel de un plan que comenzará a aplicarse a partir del año próximo, y que incluye un presupuesto de 300 millones de coronas (28 millones de euros) para financiar iniciativas limpias hasta el 2014.
APOYO DE LA POBLACIÓN
El ambicioso objetivo del Gobierno es reducir un 40% las emisiones de CO2 en el 2020 (con respecto a los niveles de 1990, eso sí), y para hacerlo también tiene previsto imponer un agresivo aumento de impuestos sobre los coches más contaminantes, a la vez que una rebaja en el gravamen de los ecológicos. Las encuestas demuestran que la mayor parte de los civilizados suecos están a favor de estas medidas (los coches ecológicos ya son un éxito en ese país), y el debate político ha dejado claro que prácticamente todos los partidos las encuentran bastante razonables. El Ejecutivo, además, considera que es un plan para los tiempos de crisis, entre otras cosas porque las energías renovables son más baratas, permiten ahorrar y generan empleo.
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