Cuando nos acercamos a una estación de servicio a repostar siempre nos asalta la duda de si echar combustible de mayor o menor octanaje. Además de la diferencia de precio, se supone que debe haber alguna mejora que justifique el gasto extra que implica el llenar nuestro tanque con gasolina de 98 octanos pero… ¿realmente vale la pena?